Tendencias económicas de China

Mayo 2003

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Prof. Wu Jinglian

I. Desde lo imprevisible

En 2002, el desarrollo económico de China superó con creces las expectativas de muchos observadores. Durante el primer trimestre, el crecimiento del PIB alcanzó un 7,6% sobre el mismo período del año anterior. Más adelante, algunos funcionarios y economistas predijeron que la economía experimentaría un desarrollo más rápido en la primera mitad del año y un relativo retraso en la segunda mitad. Sin embargo, la realidad ha resultado ser precisamente la opuesta. Incluso si excluyésemos el llamado "efecto del 16º Congreso del Partido", la economía ha mantenido un crecimiento continuo trimestralmente. Según la predicción de las autoridades estadísticas, el índice de crecimiento del PIB anual alcanzaría el 8% (ver gráfico 1) y la calidad del crecimiento sería mejor que nunca.

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En los últimos años, las predicciones sobre el crecimiento económico de China han resultado ser equívocas. Cuando la economía china alcanzó un crecimiento del 8% en el primer semestre de 2001, algunos observadores pensaron que se trataba de su punto álgido; otros albergaban ciertas sospechas, argumentando que las fluctuaciones azarosas presagiaban un nuevo ciclo recesivo para el segundo semestre. Este último argumento, sin embargo, demostró estar infundado.

¿Cómo es posible que existan tantas diferencias en las predicciones? Es posible que la explicación se encuentre en el análisis desequilibrado de los factores que puedan afectar el desarrollo económico.

En mi opinión, se pueden distinguir dos grupos de factores que han influido directamente el desarrollo económico reciente de China. Uno de ellos es el aumento de la demanda causada por factores externos empresariales, tales como la inversión creada por la expansiva política fiscal del gobierno y el aumento de las exportaciones gracias a la recuperación a corto plazo de las economías del Sudeste Asiático o de las economías occidentales. El segundo grupo de factores es el estímulo de la oferta realizado por el sector empresarial, y que es asimismo resultado de la reforma de las empresas públicas y el desarrollo de las nuevas empresas privadas. Una mejora en la oferta ha provocado a su vez una mayor demanda, y por tanto un desarrollo más acelerado. Consecuentemente, se ha producido un círculo virtuoso.

Consideremos la situación económica a principios del año 2000: numerosos observadores ponderaron en exceso el efecto positivo de la inversión en deuda pública y la recuperación a corto plazo de la economía de los EE.UU. con respecto a los resultados económicos del primer trimestre. Esperaban que la fuerza (al menos la fuerza relativa) de las inversiones financieras no pudiese mantenerse a un alto nivel a largo plazo y que la economía americana y japonesa volverían a entrar en recesión. Por consiguiente, se predijo un desarrollo más rápido en el primer semestre y un retroceso en el segundo. En realidad se produjo precisamente lo contrario, ya que los cambios favorables del segundo grupo de factores compensaron más que los efectos negativos provocados por los primeros factores. Las exportaciones ya lo han demostrado este año. De hecho, las economías japonesa y estadounidense han entrado de nuevo en recesión. Pero ¿qué factores han ayudado a que China alcance un crecimiento cercano al 20% en su volumen de exportaciones? Desde que se concedieron permisos de exportación a las empresas privadas en 1999, las exportaciones han aumentado continuamente. Este rápido crecimiento se ha mantenido a pesar de las renqueantes economías de los EE.UU., Japón y otros países. Además, las exportaciones de las empresas extranjeras también aumentaron rápidamente como consecuencia del ingreso de China en la OMC. Un retrato exacto de la situación económica actual y el futuro desarrollo económico precisa un cuidadoso análisis de ambos grupos de factores y su interacción en el pasado y el futuro.

II. Mejora económica desde 2000: Motivos políticos

Desde 1998, el gobierno chino ha impulsado una serie de cambios que han favorecido a los dos grupos de factores arriba mencionados:

1. Política de demanda

Ante todo, el gobierno chino ha adoptado una política fiscal expansiva. Desde 1998, la emisión de 660.000 millones RMB de deuda pública a largo plazo, que se empleó sobre todo en la construcción de infraestructura (autopistas, comunicaciones, generación de energía, grandes proyectos hidroeléctricos, etc.), frenó la disminución en la inversión. Como resultado de ello, el gobierno adoptó una política monetaria correctamente expansiva. El banco central bajó las tasas de intereses en ocho ocasiones, lo que aumentó la oferta monetaria. La política oficial de creación directa de la demanda tenía la ventaja de una demanda de crecimiento rápido y una ralentización en la reducción de la inversión. Tras la crisis financiera asiática del 1997, elComité Central del Partido y el Consejo de Estado decidieron utilizar a principios de 1998 una política fiscal con objeto de aumentar la demanda, asignando 160.000 millones RMB a la inversión desde mediados de 1998. Sin embargo, estas medidas, que se emplearon sobre todo para aumentar la demanda a largo plazo, produjeron algunos efectos negativos:

2. Política de oferta

Desde el 15º Congreso Nacional del Partido a finales de 1997, el Gobierno ha trabajado mucho en este ámbito.

En primer lugar, el 15º Congreso Nacional del Partido consiguió un importante avance con la definición del sistema económico básico de nuestro país "con la titularidad estatal desempeñando un papel dominante y las diversas formas de propiedad desarrollándose a la par". La inclusión formal de esta definición en nuestra Constitución en 1999 constituyó un sólido fundamento político para llevar a cabo la puesta en vigor de diversos tipos de propiedad privada. Mucho después de la reforma, varias personas, todavía encadenadas por el modelo soviético, albergaron la creencia de que cuanto más fuerte fuera la economía estatal, más socialista sería nuestra economía. Por otra parte, subestimaron el papel de la economía privada calificándola como "suplementaria". El 15º Congreso Nacional del Partido rompió con los dogmas soviéticos y exigió el ajuste y la mejora de las estructuras de titularidad en tres aspectos según la definición del sistema económico básico:

Además, el informe del 15º Congreso Nacional del Partido introdujo unos principios básicos para la adaptación de la estructura de titularidad. Cualquier tipo de titularidad podría emplearse para el socialismo, de acuerdo con ‘Los Tres Conducentes" (conducente al desarrollo de la productividad, conducente a la promoción de nuestra amplia fuerza nacional, conducente a la mejora del nivel de vida).

En segundo lugar, el Comité Central del Partido y el Consejo de Estado celebraron una serie de reuniones en 1998 destinadas a buscar soluciones para los millones de trabajadores despedidos por las empresas públicas. El resultado más notable de estas reuniones fue la idea de que las Pymes privadas serían los mayores patronos para dichos trabajadores. Sobre la base de esta idea, el gobierno chino adoptó una serie de medidas para mejorar el entorno operativo de las empresas privadas a partir de mediados de 1998, a saber, la puesta en práctica de las decisiones adoptadas en el 15º Congreso Nacional del Partido y romper con las ataduras ideológicas; crear un departamento de Pymes en el marco de la Comisión Estatal de Economía y Comercio para así ayudarlas en su desarrollo; mejorar el sistema de créditos destinados a dichas empresas en el sector financiero, mientras que muchas provincias y municipios habían creado empresas de garantía de crédito y fondos para mejorar el entorno financiero de las mismas; etc. Todas estas medidas mejoraron el ambiente operativo para las empresas privadas y estimularon este tipo de inversiones. Por consiguiente, las Pymes privadas crecieron con cierta rapidez en ciertas zonas.

En tercer lugar, la Decisión sobre los Acontecimientos Clave de la Reforma y el Desarrollo de las Empresas Públicas, aprobada durante la cuarta sesión plenaria del 15º Congreso Nacional del Partido, consiguió nuevos avances y aceleró el ajuste en la distribución de la economía pública y la reforma de las empresas públicas. La Decisión redujo aún más el número "de industrias y campos en los que la economía pública debería jugar un papel dominante": las industrias relacionadas con la seguridad nacional; las industrias naturalmente monopolizadas; las industrias que aportan importantes bienes y servicios públicos; empresas claves en industrias básicas y las de alta tecnología. Esta sesión plenaria no sólo reiteró la necesidad de "liberar a las pequeñas empresas", sino que además añadió las de tamaño medio a esta lista. Llamaron a estas medidas "la apertura y tonificación de las Pymes públicas". La Decisión especificó que, a excepción de unas empresas con necesidad de monopolio estatal, se impulsarían enérgicamente las empresas con diversos inversores y titulares. La Decisión aclaró el punto de que "el establecimiento de un equilibrado sistema de gestión empresarial entre los accionistas y gerentes se consolidará como el sistema central del moderno sistema empresarial". Se pidió a todas las empresas cotizando en Bolsa que creasen un sistema de gestión empresarial efectivo. En consecuencia, a partir de 1998, el gobierno reestructuró las industrias del petróleo, las comunicaciones, los ferrocarriles, la energía y otros sectores donde se concentraban las grandes empresas públicas y se llevaban a cabo reformas corporativas en dichas empresas:

Todas las medidas mencionadas han animado a las empresas a todo tipo de sistemas de propiedad, mejorando su posición financiera e impulsando de nuevo la inversión corporativa. Ante todo, debido al efecto sinergético con otras políticas, estas medidas han colaborado a que un gran número de empresas públicas vuelvan a generar beneficios. La mejora en el desarrollo y las operaciones de las empresas privadas ha sido aún más evidente que sus homólogas públicas. En 2000, el número de inversores y el volumen de la inversión y facturación de las empresas privadas aumentó en un 21,5%, el 29,4% y el 38,5%, respectivamente. Desde finales de 2000, el número de empresas privadas llegó a los 27.476 millones, con 74,76 millones de empleados y un volumen total de capital social de 166.230 millones RMB. En 2001, el valor de la producción, el volumen social de consumibles al por menor y el total de capital social alcanzó el 10%, el 14,6% y el 30%, respectivamente. El número de trabajadores depedidos de las empresas públicas y contratados posteriormente en empresas privadas alcanzó los 1,42 millones. Durante el primer semestre de 2002, la economía nacional siguió creciendo y el índice de crecimiento de las empresas privadas se cifró en el 24,78%.

III. Excepcional funcionamiento de la oferta

Estimuladas por estas políticas y medidas económicas, los niveles de desarrollo de algunas regiones han mejorado con creces, gracias en gran medida a la implantación de un sistema de gestión saneado. Los ejemplos más destacados son Zhejiang, el sur de Jiangsu, o el Delta del Río de la Perla: han logrado un crecimiento de doble dígito, la recuperación de la inversión social, una actividad sin precedentes en el comercio exterior, una afluencia de la inversión extranjera directa , así como una solidez en el empleo y en la estabilidad social. Estas regiones se han convertido en las principales locomotoras del desarrollo sólido y sostenible de China.

El caso más excepcional se encuentra en la Provincia de Zhejiang: la privatización de sus empresas privadas comenzó con mayor anterioridad que en otras zonas. Las empresas privadas de Zhejiang empezaron a crecer en la zona sur sur, concretamente en Wenzhou y Taizhou. Debido a los terrenos baldíos, la deficiencia de recursos naturales y su posición como frontera de defensa desde 1949, estas dos ciudades recibieron poca inversión estatal, por lo que su economía no ha estado regida por demasiadas empresas públicas. Esta desventaja ahora se ha vuelto a su favor por los siguientes motivos: 1. Cuando el Partido cambió su enfoque hacia la construcción económica, las dos ciudades no tenían ninguna empresa pública de respaldo y tuvieron que desarrollar empresas privadas con toda firmeza; 2. No existía ningún grupo de presión representativo que pudiese suprimir el desarrollo de empresas privadas. De este modo, las economías de Wenzhou y Taizhou prosperaron. Las ciudades en el norte de Zhejiang, tales como Ningbo, Hangzhou, Jiaxing y Huzhou siguieron el modelo de Wenzhou, que pronto se extendió a lo largo y ancho de la provincia. A partir de 2001, las empresas públicas suponían tan sólo el 6% del valor de la producción industrial de Zhejiang y las empresas privadas lograron porcentajes aún superiores en el sector minorista. Asimismo, la economía de Zhejiang alcanzó un rápido desarrollo (ver Tabla 1).

Tabla 1

La Provincia de Zhejiang, una región de desarrollo moderado antes de lanzarse las reformas y la apertura, tuvo un impulso económico destacable a partir de los años 80. Su PIB e ingresos disponibles per cápita se clasificaron en el tercer puesto entre las 30 provincias y municipios, tan sólo después de Shanghai y Beijing. Tras la concesión del permiso estatal para la exportación a empresas privadas en 1999, el sector exportador de Zhejiang se extendió rápidamente. Aunque sus exportaciones en 2001 ocuparon el cuarto puesto en China, después de Guangdong, Jiangsu y Shanghai, las exportaciones de Zhejiang fueron más eficientes; su superávit comercial sumó el 60% del total nacional.

El siguiente ejemplo más destacado fue la Provincia de Jiangsu, cuyo desarrollo económico sufrió altibajos. El "Modelo del sur de Jiangsu" mostró ser especialmente ventajoso durante los años 80. Sin embargo, desde finales de los años 90, sus pautas de crecimiento fueron algo menos destacables. En mi opinión, este retroceso se debió a que el pueblo y las empresas municipales del sur de Jiangsu, tras convertirse en grandes grupos empresariales, terminaron por funcionar cada vez más como empresas públicas en términos comerciales y en la gestión interna. Anteriormente, Jiangsu había constituido el primer ejemplo en superar las dificultades y sacar la economía nacional de la recesión. Por ejemplo, en la recesión de los años 88-89, las empresas municipales encabezaron la recuperación. Sin embargo, la rentabilidad de estas empresas fue incluso inferior al promedio nacional durante la recesión de 1998-99. Después del 15º Congreso Nacional del Partido, las autoridades del gobierno del sur de Jiangsu trataron de "liberar a las pequeñas empresas". Pero pronto surgieron dos problemas:

Teniendo en cuenta dichos problemas, la Comisión Estatal de Economía y Comercio emitió un aviso a los ayuntamientos para que acabasen con estas negligencias. Sin embargo, ciertos dirigentes locales entendieron mal el mensaje del gobierno central y dejaron de liberar a las pequeñas empresas. El sur de Jiangsu, envuelto en toda una serie de dificultades económicas, se precipitó a seguir el modelo de Wenzhou y Taizhou. Hasta 2000, la mayor parte de las empresas municipales se reestructuraron como verdaderas empresas. Desde entonces, el desarrollo económico en el sur de Jiangsu experimentó cambios favorables. El crecimiento del PIB, la producción industrial y la inversión fueron especialmente destacables. Su economía orientada hacia la exportación mostró igualmente un comportamiento sólido (ver Tabla 2).

Tabla 2

Al principio, el sur de Jiangsu tenía una economía orientada hacia la exportación de mejor calidad que la de Zhejiang. En los últimos años, la Zona Industrial de Suzhou, con inversión procedente de sendas zonas de China y de Singapur, importó un conjunto completo de "software" (por ejemplo, normas y reglamentos) del gobierno de Singapur. Después del aprendizaje de este conjunto de reglamentos, las zonas de desarrollo del sur de Jiangsu mejoraron con creces todo su entorno inversor, atrayendo a un gran número de inversores extranjeros. En Jiangsu, el volumen de las exportaciones y la inversión extranjera directa fueron tan importantes que incluso superaron a las de Shanghai. Aunque el efecto de radiación de la economía de Shanghai desempeñara un papel importante, estos logros fueron sin duda alguna especialmente asombrosos. Anteriormente, Dongguan (Provincia de Guangdong) había sido el principal destinatario de la inversión procedente de Taiwan.. El año pasado, Dongguan envió delegados al delta del Río Yangtze y se inspiró en su experiencia, vislumbrando de este modo nuevos métodos para atraer una mayor afluencia de inversión extranjera.

Otro ejemplo es el de la Provincia de Guangdong, un antiguo entorno experimental en la aplicación de reformas, donde ya había echado raíces una economía estructurada en variadas formas de propiedad empresarial. Últimamente, la economía de Guangdong no ha respondido tan bien como las economías de Zhejiang y Jiangsu. Incluso algunas empresas extranjeras se han trasladado de Guangdong al delta del Río Yangtze. Por ello, algunas zonas de Guangdong están impulsando en la actualidad toda una serie de incentivos para mejorar el entorno inversor e impulsar a las empresas locales públicas a igualarse con sus homólogos en otros lugares. El crecimiento del PIB, las exportaciones y otros índices han reflejado signos alentadores durante el primer trimestre de 2002 (ver Tabla 3).

Tabla 3

Después de sendas investigaciones, nos dimos cuenta de que el desarrollo de las empresas privadas no sólo había contribuido al desarrollo económico de las provincias mencionadas. Igualmente, se resolvieron toda una serie de problemas que nos habían estado preocupando durante muchos años:

En la actualidad, las empresas privadas locales se han desarrollado a fondo. En provincias como Zhejiang y el sur de Jiangsu, se ha producido un nuevo tipo de desarrollo económico:

IV. Consolidar los logros de la economía y afrontar los desafíos con audacia

Antes de concluir el discurso de hoy, me gustaría hacer hincapié en que la actual economía de China tiene dos facetas, una positiva y otra negativa. Algunos de los problemas económicos y sociales son especialmente serios y todavía es necesario realizar reformas adicionales. Ante todo decir que la adaptación en la distribución de la economía pública y la reforma de las empresas públicas no se ha realizado y un gran número de trabajadores desempleados necesita encontrar nuevos puestos laborales. En segundo lugar, nuestra estructura financiera sigue siendo frágil y la elevada proporción de préstamos de dudoso cobro constituye un riesgo permanente de desequilibrio económico. En tercer lugar, las Pymes no están del todo desarrolladas y la consolidación de sus nuevos sistemas de propiedad empresarial ha resultado ser insuficiente en algunos casos. En cuarto lugar, los "tres problemas agrícolas" siguen sin ser resueltos del todo. Estos "problemas" son preocupantes a escala nacional, dada la extensa población rural de 900 millones que podría encontrarse sin empleo, lo que conllevaría a serios desequilibrios no ya sólo económicos, sino también sociales y políticos. En quinto lugar, el orden social es discontinuo y la corrupción sigue sin estar resuelta, ya que la consolidación del marco legal sigue sin echar raíces.

A pesar de estos problemas, deberíamos ser conscientes de que los factores favorables mencionados anteriormente podrían seguir surtiendo efecto. Las provincias en las que la política del 15º Congreso Nacional del Partido se ha puesto totalmente en marcha y los sistemas de gestión empresarial han sido exitosos, no representan más que ¼ parte del conjunto económico nacional. Sin embargo, el gobierno chino se adhirió y mejoró sus políticas eficaces desde 1998 y aprovechó "el lado positivo" de nuestra economía nacional, por lo que resultó viable el índice de crecimiento del 8% y los problemas acumulados del pasado han podido ser resueltos gradualmente durante el proceso de desarrollo estable, rápido y eficaz.

Al considerar varios desafíos que tenemos por delante, el hecho de que nuestra economía nacional pueda alcanzar un desarrollo sostenible y estable depende de cuán correctas sean las políticas que adoptemos. En mi opinión, dichas políticas correctas podrían configurarse como las siguientes:

La última cuestión es el establecimiento un marco legal efectivo. En la actualidad, todas las provincias, estén o no desarrolladas, se enfrentan a serios problemas crediticios, a un desorden en el funcionamiento del mercado y a la carencia de un marco legal. El cúmulo de estos factores ha contribuido sin duda al freno en el entusiasmo de las empresas por la innovación. Por ello, es fundamental impulsar las iniciativas siguientes: establecer un marco legal entre la gente de a pie, sobre todo entre las filas del Partido y los funcionarios; mejorar la Constitución, garantizando la inviolabilidad de los derechos de propiedad de los ciudadanos; hacer más transparente el sistema legal; mejorar la judicatura; llevar a cabo juicios independientes y un cumplimiento imparcial de la ley; restringir las acciones del Partido y los líderes del gobierno dentro de la propia estructura de la Constitución y de las leyes. En el informe del 16º Congreso Nacional del Partido se subraya la necesidad de proseguir con nuestra reforma política, gobernar la nación con leyes y crear un país socialista sobre la base de un marco legal efectivo.

Prof. Wu Jinglian

El Profesor Catedrático Wu Jinglian, es Miembro Titular de Investigación del Centro de Investigación y Desarrollo (Development Research Center), perteneciente al Consejo de Estado de la República Popular China y Miembro del Comité Permanente de la Conferencia Política Consultiva del Pueblo de China. El Prof. Wu es Catedrático de Economía de la Escuela Superior de la Academia China de Ciencias Sociales). Desempeña funciones como Miembro Independiente de la Junta Directiva de algunas empresas. Asimismo, el Prof. Wu es Profesor Permanente en la China Europe International Business School (CEIBS, Shanghai) y ha sido Miembro del Consejo Académico de CEIBS desde que se fundó la Escuela en 1996.

En 1954, el Prof. Wu se licenció en la Universidad Fudan de Shanghai en Ciencias Económicas. Ha sido miembro invitado del Claustro de Profesores y ha impartido cursos en las Universidades de Yale, MIT, Stanford (EE.UU.) y Oxford (Reino Unido). Sus principales intereses de investigación se centran en la economía teórica, el análisis comparativo institucional, así como la teoría y las políticas realizadas en la reforma económica de China. Ha escrito numerosos libros, entre los que se encuentran Reform: Now at a Critical Point (2001) y Fifteen Critical Issues of the Reform of SOEs (1999).